Decidir Cuándo y Cuánto Regar
Deja de regar por hábito. Riega cuando el suelo lo necesita, y solo lo que necesita.
El problema real
Regar bien sin datos es más difícil de lo que parece.
El riego agrícola se gestiona con una combinación de experiencia acumulada, programadores de tiempo y comprobaciones periódicas en campo. En muchas explotaciones ese sistema funciona razonablemente bien, pero tiene un problema estructural: se basa en lo que se ha hecho siempre, no en lo que el suelo necesita en cada momento.
Las condiciones cambian cada año. Un verano más caluroso, una primavera más seca, un suelo que ha perdido estructura, un cultivo con más carga que el anterior. El mismo calendario de riego que funcionó bien una campaña puede ser excesivo o insuficiente en la siguiente.
Regar de más tiene un coste directo en agua, energía y fertilizantes que se lavan fuera de la zona radicular. Regar de menos en el momento equivocado tiene un coste en producción que no siempre es fácil de cuantificar, pero que se acaba notando en la cosecha.
Las dos preguntas que todo agricultor se hace
¿Cuándo riego? ¿Cuánto aplico? Ahora tienen respuesta.
¿Cuándo riego?
La respuesta está en la humedad del suelo. Cuando los datos muestran que la humedad ha bajado al nivel en el que el cultivo empieza a tener que esforzarse para extraer agua, es el momento de regar. No antes — el suelo todavía tiene reservas. No después — el cultivo ya está en estrés. Los datos de humedad a distintas profundidades dan esa señal con la antelación suficiente para actuar.
¿Cuánto aplico?
La respuesta está en cruzar los datos de humedad con el caudal real aplicado. Si sabes cuántos litros estás poniendo en cada evento y puedes ver en la gráfica hasta qué profundidad llega el agua y cuánto sube la humedad, puedes ajustar la dosis con precisión. Ni más de lo que el suelo puede retener en la zona radicular, ni menos de lo que el cultivo necesita para llegar al siguiente riego sin estrés.
Qué información necesitas para decidir bien
Tres datos. Una decisión más clara.
La humedad del suelo a distintas profundidades
Te dice cuándo el suelo necesita agua y si el agua de los riegos anteriores está llegando donde tiene que llegar. Es el dato fundamental para decidir cuándo activar el riego y ajustar su duración según el perfil del suelo.
El caudal real aplicado en cada sector
Te dice cuántos litros estás aplicando realmente en cada riego, si el caudal se corresponde con el teórico de la instalación y si hay diferencias entre sectores que no deberían existir. Es el dato que cierra el ciclo: no solo saber lo que necesita el suelo, sino saber si lo estás aportando.
La combinación de los dos en el mismo panel
Ver los eventos de riego superpuestos a la gráfica de humedad del suelo permite confirmar si cada riego ha tenido el efecto esperado. Con el tiempo, esa combinación de datos permite afinar el protocolo de riego campaña tras campaña, reduciendo consumos sin comprometer el cultivo.
Qué pasa en los momentos críticos del cultivo
Hay fases del ciclo en las que el riego importa más.
No todas las semanas del año son iguales para el cultivo.
En determinadas fases fenológicas, el estrés hídrico tiene consecuencias directas sobre la producción que no se pueden recuperar más adelante. Controlar la humedad del suelo en esos momentos es especialmente crítico.
Floración y cuajado
En frutales y vid, el déficit hídrico durante la floración puede reducir el porcentaje de cuajado. Tener datos de humedad en esa fase permite mantener el suelo en el rango óptimo sin saturarlo, lo que también favorece la aireación radicular.
Engorde del fruto
En la fase de desarrollo del fruto, el riego tiene un impacto directo en el calibre y la calidad de la cosecha. El exceso de agua puede diluir los sólidos solubles y afectar a la calidad organoléptica; el déficit puede limitar el crecimiento. Los datos de humedad permiten mantener un suministro estable y ajustado.
Estrés hídrico controlado en vid y olivo
En algunos cultivos, como la vid o el olivo, se aplican estrategias de déficit hídrico controlado en determinadas fases para mejorar la calidad del producto. Esas estrategias requieren datos precisos de humedad para saber exactamente hasta qué nivel se deja bajar el suelo antes de reponer.
Inicio y final de campaña
Al principio y al final de la temporada de riego, las necesidades del cultivo son menores pero no inexistentes. Tener datos permite evitar riegos innecesarios en esas fases, reduciendo el consumo total de agua y energía de la campaña.
Cómo lo hacemos con Plantae
Los productos que hacen posible esta solución.
Esta solución se implementa principalmente con el Sensor de Humedad de Plantae, que mide el estado hídrico del suelo a diferentes profundidades de forma continua y automática. Para cerrar el ciclo con datos de consumo real, se complementa con el Caudalímetro, que registra los litros aplicados en cada evento de riego por sector.
Ambos dispositivos envían sus datos a Plantae Manager, el panel de control online de Plantae, donde se visualizan de forma integrada y se pueden configurar alertas automáticas adaptadas al cultivo y a la estrategia de riego de cada explotación.

Sensor de Humedad
Qué mide, cómo funciona y especificaciones técnicas.

Caudalímetro
Control del consumo de agua y detección de fallos en el sistema de riego.

Sensor de Conductividad
Control de salinidad y optimización de la fertirrigación.

Sensor de Temperatura
Prevención de heladas y monitorización térmica.
Para quién es esta solución
Para cualquiera que quiera regar mejor, no solo menos.
Agricultor que gestiona el riego directamente
Director técnico de finca o jefe de producción
Asesor agrónomo
Testimonios
Lo que dicen quienes ya lo usan.

FAQs
Lo que nos suelen preguntar.
¿Esta solución me dice directamente cuándo tengo que regar?
¿Necesito combinar el sensor de humedad con el caudalímetro?
¿Funciona para cualquier tipo de suelo?
¿Puedo aplicar esto en una finca con sectores de riego muy distintos?
¿Cuánto tiempo tarda en verse el impacto en el consumo de agua?
¿Es complicado instalar el sistema?
Riega cuando el suelo lo necesita. Ni antes ni después.
Cuéntanos tu cultivo, tu sistema de riego y cómo gestionas actualmente las decisiones de riego. Te ayudamos a valorar qué configuración tiene más sentido para tu explotación, sin compromiso.