La Xylella fastidiosa es una bacteria fitopatógena que ataca a una gran variedad de cultivos como el olivo, la vid y el almendro entre muchos otros provocando daños irreversibles, primero secando las hojas, luego las ramas y finalmente el árbol entero. Por el momento, la única solución para atajar los daños es eliminar los ejemplares infectados en un radio de 100 metros a la redonda del ejemplar infectado.

Originaria de California, fue detectada en 2013 en el sur de Italia arrasando más de 230.000 hectáreas, en 2016 en las Islas Baleares (1 millón de ejemplares afectados), en 2017 por primera vez en la Península Ibérica en Guadalest (Alicante) con más de 1000 hectáreas afectadas y ahora ha conseguido llegar a un ejemplar en Villarejo de Salvanés (Comunidad de Madrid).

Esta bacteria se transmite a través de insectos picadores/chupadores que se alimentan del xilema, permaneciendo en su aparato bucal y posteriormente se transmitiéndose al siguiente ejemplar del que vaya a alimentarse ese insecto. El principal problema que nos encontramos es la dificultad de control de los insectos que transportan esta bacteria en su aparato bucal y no ayuda que en laboratorio también sea difícil aislarla y cultivarla para poder encontrar una solución para su control.

La Comunidad de Madrid ha tomado la decisión de aprobar un plan de contingencia valorado en 2 millones de euros para abordar el problema. Se ha contratado a la empresa Tragsa, ya encargada de paliar el problema en Mallorca y Alicante, para realizar muestreos y aplicaciones de fitosanitarios en la zona infectada.

Aproximadamente el gasto previsto para limpiar el radio de influencia de 100 metros alrededor del ejemplar infectado ronda los 520.000 euros y posteriormente, todavía no se ha decidido si por incineración o reciclado como compost, se eliminaran los restos.

También parte de los fondos están dedicados a los laboratorios del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Agroalimentario (IMIDRA) y a la contratación de nuevo personal.

En definitiva, tenemos que estar pendientes de esta bacteria que puede traer más de un problema a los agricultores españoles por su agresividad y difícil control.

Fuente del artículo: El Mundo