La huella del carbono es una herramienta que mide la cantidad de gases (GEI, gases de efecto invernadero) emitidos a la atmósfera derivados de las actividades de producción o consumo de bienes y servicios.

Medir la Huella de Carbono (MHC), es recopilar datos que proceden del consumo directo e indirecto de los productos y la energía de una organización y convertirlos en emisiones de CO2 para tener un inventario de las emisiones.

En este artículo vamos a tratar lo pros y los contras de la agricultura en la huella del carbono.

Gases que dan lugar a la huella del carbono

La atmósfera es un fluido formado por diferentes tipos de gases. Algunos de estos gases absorben radiaciones solares y hacen un efecto tipo cúpula como el techo de un invernadero que retiene el calor y permite una temperatura adecuada para albergar vida en la tierra.

El problema es si la emisión es superior a lo que se considera una emisión natural. Emisiones de origen sintético que provocan un calentamiento excesivo. Eso lleva al cambio climático.

Protocolo de Kioto es el protocolo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y un acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de ocho gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.

Según este protocolo, los gases del efecto invernadero son:

Gases efecto invernadero en la huella del carbono

La agricultura y la emisión de gases

Se estima  que la agricultura tiene entre un 25% y un 30% de impacto sobre la emisión de gases del efecto invernadero. Pero la agricultura sostenible y de precisión reduce este porcentaje.

Principales fuentes de emisión de los agentes relacionados con la agricultura que inciden en la huella del carbono:Efecto de la agricultura en la huella del carbono

Además cabe resaltar:

  1. El laboreo del suelo influye en la dinámica de la materia orgánica: cambia las condiciones de humedad y temperatura del suelo, incorpora los residuos y rompe de forma periódica la estructura del suelo. De tal forma que se suele acelerar la pérdida de materia orgánica por mineralización, la cual se suele corresponder con una mayor emisión de CO2 desde el suelo a la atmósfera (Álvaro-Fuentes et al., 2008).
  2. El riego de los cultivos influye en la dinámica de flujo de CO2 de los suelos, de tal forma que una disminución en las cantidades de agua aportada a los mismos se espera una disminución de las tasas de flujo de CO2 del suelo, lo que mitiga el calentamiento global.

Aumento del dióxido de carbono

En el esquema indicamos las distintas formas de absorber dióxido de carbono y de eliminarlo otra vez a la atmósfera, tanto por las plantas como por las tierras erosionadas, sobre todo secas y faltas de materia orgánica y por los océanos. Ciclo del carbono-agricultura de precisión

El equilibrio se rompe cuando debido a la industria, las grandes ciudades y las tierras erosionadas,  la emisión de CO2 aumenta y rompe el ciclo natural.

Esto además hace aumentar las zonas desérticas y cada vez aumenta más la huella del carbono. Evitar la desertización y disminuir las emisiones es urgente y fundamental.

La agricultura de precisión reduce la huella del carbono

Cómo podemos ver en la tabla anterior hay muchos factores del proceso agrícola que influyen en la huella del carbono. Pero otros factores pueden mitigar este aumento.

La agricultura de precisión puede ayudar a reducir la huella del carbono mejorando la materia orgánica del suelo (MOS) y reteniendo el carbono orgánico del suelo (COS). La agricultura de precisión optimiza la gestión de la tierra en función de sus necesidades.

  • Aumentar las zonas agrícolas con agricultura sostenible.
  • Reducir el uso de fertilizantes químicos al mínimo, sulfatos, nitratos y siguiendo los consejos de los especialistas. Usar exclusivamente cuando son necesarios y en su justa cantidad. Cambiarlos por fertilizantes orgánicos en la medida de lo posible.
  • Controlar el uso de fitosanitarios, tratar de evitar la enfermedad con controles de humedad y temperatura para no tener que tratar las posibles plagas.
  • Hacer mapeados de suelo para valorar su composición y textura y así añadir los nutrientes que necesita según el tipo de cultivo.
  • Imágenes satelitales que indican varios factores como temperatura, humedad y estado del cultivo. Podemos valorar la zona que necesita un tratamiento específico.
  • Estudios con drones del cultivo que indican las necesidades de cada cultivo y nos pueden prevenir de la aparición de plagas que se erradican en su inicio. Control de malas  hierbas.
  • Instalar sensores de humedad Plantae que ayudan a optimizar el riego con ahorro de agua y energía. Estos sensores también evitan el estrés hídrico de las plantas y favorecen la fotosíntesis que absorbe CO2 y favorece la huella del carbono, evitando el cierre de estomas durante la fotosíntesis. También evitan encharcamientos que pueden dar lugar a la aparición de hongos en el sistema radicular.
  • Sensores de conductividad Plantae para medir la salinidad del suelo.
  • Sensores de temperatura de subsuelo Plantae que ayudan a prevenir el inicio de enfermedades y así evitar el uso de pesticidas.
  • Utilizar la maquinaria adecuada con reducción de emisiones.

agricultura de precisión para reducir la huella del carbonoIncidencia de la agricultura de precisión y ecológica en el suelo

El fomento de la agricultura de precisión influye positivamente en la materia orgánica del suelo, consiguiendo una biodiversidad que favorece a:

  • La disponibilidad de nutrientes para las plantas y por tanto mejora la calidad de sus frutos.
  • Favorece el flujo del carbono de la atmósfera al suelo.
  • Mejora la estructura del suelo.
  • Favorece el control de plagas.
  • Mejora el sistema radicular de la planta por tanto su nutrición.
  • Se reduce el impacto medioambiental.

Recomendaciones que favorecen el carbono orgánico del suelo

  • Usar cubiertas vegetales que evitan la evaporación porque se retiene más humedad.
  • Fomentar los abonos orgánicos, aprovechando los propios residuos de las cosechas y estiércol de animales.
  • Practicar el barbecho, dejando descansar la tierra para que se regenere y descanse.
  • Rotar los cultivos, evitando el desgaste del terreno porque no todos gastan los mismos nutrientes.
  • Reducir el laboreo para evitar que el carbono vuelva a la atmósfera.
  • La siembra directa sobre el rastrojo para evitar la alteración de la tierra con el arado.
  • Evitar las escorrentías. Esto se favorece con el riego por goteo, evitando las pérdidas de agua, especialmente en terrenos con pendiente.
  • Favorecer el contraste de árboles, ganado y pastos. Esto hace más sostenible el sistema y mejora la productividad de forma ecológica.

Disminuir la huella del carbono

Fuentes consultadas:

Plantae

http://www.fao.org

http://repiica.iica.int/docs/b2087e/B2087e.pdf