Kale y coles en España-Lo mejor controlar el riego con sondas

Manejo agronómico, control del riego y propiedades del kale, una de las crucíferas más completas

La berza forma uno de los cultivos más típicos y tradicionales de la zona norte de España. Hoy hablaremos en detalle de la col rizada o Kale, que es una variante directa de las berzas, cuyo consumo y producción ganan cada vez más protagonismo.

¿Qué es el Kale?

El kale es una hortaliza que constituye una variedad específica de las coles o berzas, perteneciente a la familia de las crucíferas. Dentro de esta misma familia botánica compartida podemos encontrar también al brócoli y la coliflor. Debido a sus altísimas propiedades nutritivas, esta variante de col se cultiva cada vez más de forma intensiva en España.

Diferentes variedades de coles y crucíferas

Otras verduras similares de la misma familia son el repollo, las coles de Bruselas, la lombarda, el asa de cántaro y el cavolo nero. Si buscamos las razones del gran auge en el consumo de Kale, destacan sus excelentes cualidades nutricionales: es una de las verduras más digestivas y completas gracias a su elevado aporte de minerales como calcio, hierro, potasio y magnesio, así como de vitaminas C, E, A y K. Además, aporta muy pocas calorías y un alto contenido en fibra, siendo un elemento imprescindible para mantener una dieta sana.

Es fundamentalmente una verdura de invierno y se puede conocer y consumir de múltiples formas: fresca en ensaladas, cocinada en potajes tradicionales o como condimento y guarnición de cualquier plato principal.

Requerimientos para el cultivo del Kale

El kale, al igual que el resto de plantas de su familia, demuestra una excelente adaptación tanto al cultivo tradicional en huertos y bancales como a las plantaciones agrícolas de carácter intensivo.

Características del terreno

Requiere suelos de textura franco-limosa que dispongan de un alto contenido en materia orgánica y un buen porcentaje de nitrógeno asimilable. Resulta muy recomendable fortalecer el terreno aportando un compost de calidad, especialmente en el momento de realizar el trasplante en campo.

Clima y adaptación

Se adapta de forma óptima a los climas fríos; de hecho, en los huertos de la cornisa cantábrica es un cultivo recurrente para disponer de hojas verdes durante todo el año debido a su alta resistencia a las temperaturas bajas y a las heladas invernales. En las zonas del centro y sur de la península su cultivo es perfectamente viable siempre que se apoye en sistemas de riego adecuados, ya que la planta rechaza el calor excesivo y la sequía prolongada.

Plantación y marcos de trabajo

Se aconseja realizar la siembra inicial en semilleros controlados para posteriormente trasplantar las plántulas a la huerta definitiva. La disposición en el terreno se organiza en hileras o bancales, manteniendo una separación prudencial adaptada al tamaño final que alcance la variedad seleccionada.

El manejo del riego en el Kale

Este cultivo necesita un terreno con humedad constante. El aporte de agua es un factor imprescindible, sobre todo en zonas de clima cálido y en proyectos de producción intensiva. No obstante, resulta crítico evitar a toda costa que el suelo permanezca encharcado.

Control técnico: El monitoreo de la humedad mediante sensores agrícolas es fundamental en el cultivo del kale. Su sistema radicular es sumamente sensible al exceso de agua y a la asfixia. Es especialmente importante supervisar el riego al inicio del ciclo del cultivo para garantizar el correcto enraizamiento. Como dato de interés, la exposición a bajas temperaturas hace que las hojas concentren azúcares y adquieran un sabor más dulce.
Sensores de humedad en cultivo intensivo de Kale
Cultivo intensivo de kale

Receta tradicional: Caldo gallego con kale o berzas

Un plato tradicional, sano y reconfortante, ideal para los meses de invierno.

Ingredientes
  • 1 kg de Kale, berzas o repollo ecológico.
  • 1 taza de judías blancas secas.
  • 2 patatas grandes (de preferencia variedad gallega).
  • 1 hueso de jamón o de ternera y 1 chorizo tierno.
  • 50 g de unto tradicional o, en su defecto, una loncha de tocino de jamón serrano.
  • Pimentón dulce, medio vaso de aceite de oliva virgen extra y sal al gusto.
Judías blancas secas e ingredientes seleccionados

Elaboración:

  1. Poner las judías blancas en remojo desde el día anterior.
  2. En una olla honda convencional o en una olla exprés, cocer las judías junto al hueso de jamón o ternera hasta que comiencen a estar tiernas.
  3. Incorporar la patata picada, las hojas de kale troceadas y el chorizo tierno. Dejar cocer a fuego lento hasta que la patata empiece a deshacerse ligeramente y ligue el caldo (aproximadamente una hora en olla convencional o 15 minutos en olla exprés).
  4. En una sartén aparte, freír a fuego lento el unto o la loncha de tocino de jamón. Cuando esté dorado, retirarlo del fuego, añadir el pimentón dulce al aceite templado para evitar que se queme e incorporar este refrito directamente a la olla.
  5. Dejar cocer el conjunto durante 10 minutos adicionales para homogeneizar los sabores. Este plato se puede conservar perfectamente en la nevera durante dos o tres días, mejorando su consistencia.
Berzas y kale
 
Fuentes del artículo: Plantae agro

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