Los Cultivos Leñosos

Se entiende por cultivo leñoso al conjunto de plantas cuyo tallo se lignifica (toma consistencia de madera), adquiriendo un aspecto duro y sólido. Una de sus principales características es que forman yemas vegetales que pueden sobrevivir por encima del suelo en invierno. Las especies leñosas pueden dividirse en

  • Las de hoja perenne, no experimentan la caída de las hojas durante los meses de invierno.
  • Las de hoja caduca que tiran las hojas en otoño en preparación del reposo invernal y las recuperarán en primavera tras el paso de los meses fríos.

El cultivo leñoso más extendido es aquel que se hace en forma de árbol, también denominado como cultivo permanente puesto que no se cambia año tras año. Las plantaciones de cultivo leñoso más destacadas son:

Viña: plantaciones dirigidas la producción de uva para vinificación o mesa.

Olivar: plantaciones arbóreas dedicadas a la producción de aceituna, tanto de mesa como de almazara para la producción de aceite.

Frutales de fruto seco: plantaciones de árboles cuyo producto son los conocidos como frutos secos tales como almendro, nogal, pistacho, avellano, castaño...

Frutales de clima templado: plantaciones de árboles frutales que tradicionalmente son cultivados en zonas templadas tales como manzano, peral, cerezo, ciruelo, níspero...

Frutales de clima subtropical: plantaciones de árboles frutales que tradicionalmente son cultivados en zonas subtropicales como plátano, aguacate, caqui, chirimoyo, mango...

Cítricos: especies como naranjos, mandarinos, limoneros...

Bayas: árboles que producen fruto de tipo baya que son cultivados tanto en clima templado como subtropical, como grosellero, arándano, frambueso...

Plantae en los Leñosos

¿Qué aporta Plantae al cultivo de leñosos?

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Frutal en flor con caudalímetro en el riego

Cada cultivo leñoso tiene unas necesidades de agua muy particulares y dependientes del estado fenológico del árbol en cada momento. Por tanto, es muy importante conocer el aporte el agua que está recibiendo la planta.

Este aporte no solo depende de las necesidades brutas del cultivo, también es función del tipo de suelo sobre el que se ha levantado la plantación. De este modo, un suelo arcilloso tendrá más tendencia a la retención de agua que uno arenoso variando así las dosis y frecuencias de riego a implementar. Es decir, no existe una regla estándar para cada cultivo a la hora de determinar el tipo de riego más adecuado.

Desde Plantae, somos conscientes de que estas decisiones suponen un momento crítico en el diseño del plan productivo, por ello ofrecemos las herramientas necesarias para dirigir la gestión del riego al punto óptimo. Las lecturas de las estaciones Plantae ofrecen los datos necesarios sobre los que poder fundamentar un programa de riego por lo que cada medida tiene su función:

  • Humedad: modifica en función de las medidas los ciclos de riego y cuánto regar (cantidad de agua), frecuencia, tiempo de riego, aportando a cada cultivo el agua que necesita.
  • Conductividad: mantén un nivel de salinidad por debajo de los umbrales perjudiciales para tu cultivo.
  • Temperatura: actuación frente a heladas y control de otros parámetros (plagas, fenología…).
  • Temperatura subsuelo: control de la temperatura en tierra y correlación de datos con la temperatura del aire.
  • Caudalímetro: monitorización de riegos, control de regantes, localización de incidencias.

Todas las estaciones se ajustan al tipo de terreno y la profundidad de medida relevante para cada caso. Además, siempre acompañado del apoyo y seguimiento un equipo de técnicos agrícolas e ingenieros que ajustan los rangos de medida, analizan el suelo, te asesoran mensualmente y te acompañan en la optimización de tus recursos y el aumento de la productividad.