Los Viveros

Los viveros son aquellos terrenos, recintos o estructuras de protección en la que se cultivan árboles y plantas pequeñas. En los viveros el ciclo vegetal comprende desde la siembra hasta el trasplante, por lo que en ellos se da: la plantación, germinación, maduración y endurecimiento de plantas. Frecuentemente se atribuye a los viveros la función de propagación de especies con objeto de su posterior venta a productores agrícolas.

Los tipos de viveros se pueden dividir en función del tipo de planta que albergan, obteniendo así tres grupos principales:

  • Agrícolas: ampliamente extendidos, su función principal es la producción de árboles frutales tales como almendros, pistachos, olivos, limoneros, albaricoque...
  • Ornamentales: son aquellos viveros dedicados a la producción de especies para jardinería fundamentalmente.
  • Forestales: los viveros forestales se dedican a la producción de árboles para la repoblación o la jardinería.

Asimismo, se pueden destacar tres zonas principales que componen un vivero por las que pasaran las plantas durante su estancia en el mismo. Primero, la zona de siembra, que se suele ubicar en un almacén, donde se realiza  la tarea de siembra ya sea por semillas o mediante propagación vegetativa (a partir de estaquillas o esquejes). Después está el invernadero de producción. A él llegarán las semillas germinadas y se mantendrán en condiciones de humedad y temperatura adecuada para el desarrollo de los plantones. Por último, la zona de aclimatación que es aquella etapa en la que los plantones deben adaptarse a las condiciones de campo a las que se verán sometidos tras el trasplante.

Plantae en los Viveros

¿Qué aporta Plantae al cultivo en vivero?

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El cultivo en vivero consiste en tratar a la planta en su momento más delicado. Los plantones recién germinados son extremadamente sensibles a las condiciones de cultivo a las que se ven sometidos durante su maduración. El control de los distintos parámetros bajo los que se encuentran los cultivos es primordial para garantizar una buena adaptación de la planta al sistema productivo. Además, debe hacerse un control personalizado a cada etapa del vivero ya que el plantón debe evolucionar desde un almacén cálido de germinación hasta verse expuesto a las condiciones de campo.

Por otro lado, aquellos trasplantes que se realicen a raíz desnuda son críticos, convirtiendo en fundamental un tratamiento adecuado del plantón para garantizar su aguante a la hora de trasplantarse. Por ello, las decisiones que se tomen en el vivero van a tener una repercusión en la producción de la planta, en las que no se debe dejar margen de error.

Desde Plantae, somos conscientes de que estas decisiones suponen un momento crítico en el diseño del plan productivo, por ello ofrecemos las herramientas necesarias para dirigir la gestión del riego al punto óptimo. Las lecturas de las estaciones Plantae ofrecen los datos necesarios sobre los que poder fundamentar un planteamiento de producción por lo que cada medida tiene su función:

  • Humedad: modifica en función de las medidas los ciclos de riego y cuánto regar (cantidad de agua), frecuencia, tiempo de riego, aportando a cada cultivo el agua que necesita.
  • Conductividad: mantén un nivel de salinidad por debajo de los umbrales perjudiciales para tu cultivo.
  • Temperatura: actuación frente a heladas y control de otros parámetros (plagas, fenología…).
  • Temperatura subsuelo: control de la temperatura en tierra y correlación de datos con la temperatura del aire.
  • Caudalímetro: monitorización de los riegos, control de regantes, localización de incidencias.

Todas las estaciones se ajustan al tipo de terreno y la profundidad de medida relevante para cada caso, pudiendo instalarse en macetas o recipiente de cualquier tipo. Además, siempre acompañado del apoyo y seguimiento de un equipo de técnicos agrícolas e ingenieros que ajustan los rangos de medida, analizan el suelo, te asesoran mensualmente y te acompañan en la optimización de tus recursos y el aumento de la productividad.