Uno de los principales cultivos de España es el olivo, igual que en el centro y sur de Italia y Portugal, y cada día es más frecuente encontrar plantaciones de olivo intensivo y superintensivo, sustituyendo al tradicional.
Los sensores Plantae están especialmente indicados para estas plantaciones y en este artículo vamos a detallar las características especiales que tienen y los cuidados que necesitan, fundamentalmente en el riego.
En olivar intensivo y superintensivo del centro y sur de España, Portugal y sur de Italia, los sensores de Plantae tienen especial interés porque el principal reto no es solamente saber cuánta agua aplicar, sino cuándo aplicarla y comprobar si realmente está llegando a la zona radicular.
Olivo tradicional
Es el olivo en su estado silvestre, dependiendo de su adaptación al clima, al terreno y a los cuidados que se le aporten de poda, riego etc..
La producción a veces es limitada y los beneficios no se corresponden con el trabajo. La recolección suele ser manual. Las máquinas no se desplazan fácilmente por el olivar. Depende el uso tecnológico de las pendientes de los olivares y de la distribución.
Este tipo de cultivo es el habitual en España, Italia y Portugal. En la actualidad se tiende al cambio, especialmente en la gestión de nuevas fincas.
Olivo intensivo
La preocupación por la calidad, la rentabilidad y la disminución de mano de obra han llevado a los agricultores a plantearse otro tipo de olivares diferentes del tradicional.
Al plantar una nueva finca con olivo intensivo, hacemos un estudio del terreno, la planificamos con distancias de 6×6 metros de separación o de 6×3. Las calles deben ser de 6 metros para facilitar el paso de las máquinas. También para aislar los olivos y mejorar el paso del aire entre ellos.
Esto permite que podamos implantar sistemas de riego por goteo en el pie del árbol y que se pueda regular y así aumentar y mejorar la calidad de la aceituna. Además de poder añadir en el riego fertilizantes y productos que eviten enfermedades en el olivo.
También la ventaja de recoger la aceituna con máquinas vibradoras.

Olivo superintensivo
La diferencia con el olivo intensivo es que el árbol ahora es en forma de seto y con calles de no más de 4 metros. Se consiguen hasta 2000 olivos por hectárea, mientras que el intensivo no pasa de 600 por hectárea.
La esperanza de vida de estos olivos es aproximadamente de 13 o 20 años mientras que en los intensivos pueden llegar a los 40. (En ambos casos puede haber variaciones dependiendo del clima y del terreno).
Esto hace que haya que repoblar muy a menudo. Es imprescindible un riego, normalmente por goteo y un control de ese riego.
La elección del tipo de plantación depende del terreno, de las posibilidades de riego y del clima.

Ventajas e inconvenientes del olivo intensivo y superintensivo
Las Comunidades autónomas que tienen clima adecuado para olivo, están haciendo estudios sobre ambos tipos.
Las ventajas son:
- La alta producción especialmente en los primeros años.
- La posibilidad de usar medios mecánicos para su recolección. Esto disminuye muchísimo la mano de obra. La aceituna llega a las almazaras muy rápido y todo mecanizado.
- Las variedades que están resultando mejores son la tipo «arbequina» y «arbosana».
- Los costes de plantación que en olivo intensivo son altas y en superintensivo mucho más altas.
- La poca duración de los cultivos, por el problema de control del vigor de los árboles, especialmente en el superintensivo.
- Tienen problemas de ventilación e iluminación. Esto hace que aumenten las enfermedades.
- También tienen una gran necesidad de riego controlado.
- Necesitan tutores que guíen los olivos y podas especiales.
- Necesita injertos cada un cierto número de años. La replantación se puede hacer de forma escalonada, para mantener siempre un mínimo de producción.
Riego en plantaciones de olivo intensivo y superintensivo
En olivar intensivo y superintensivo, las necesidades de riego dependen mucho del clima, tipo de suelo, marco de plantación, variedad, edad de los árboles y objetivo productivo.
La distribución en línea de los olivos hace que se pueda instalar riego por goteo con mucha facilidad.
Las tuberías pueden llevar aplicado un caudalímetro para control total del agua de riego.
Para centro y sur de España, Portugal e Italia, podemos dar una tabla indicativa de las necesidades por ha/año. Son zonas mediterráneas con mucha evaporación, elevada en primavera-verano, pero con diferencias importantes entre interior y costa.
Como orden de magnitud para olivar adulto de regadío, con riego localizado:
| Zona | Intensivo | Superintensivo |
|---|---|---|
| Centro de España | 2.000–3.500 m³/ha/año | 2.500–4.500 m³/ha/año |
| Andalucía / sur de España | 2.500–4.000 | 3.000–5.000 |
| Portugal interior y Alentejo | 2.000–3.500 | 2.500–4.500 |
| Portugal litoral | 1.500–3.000 | 2.000–4.000 |
| Sur de Italia / Puglia, Sicilia, Calabria | 2.000–3.500 | 2.500–4.500 |
Estos rangos son necesidades de riego orientativas, suponiendo que parte de la demanda anual se cubre con precipitación efectiva. En años muy secos y zonas especialmente cálidas, la demanda puede superar esos valores.
Una referencia práctica para el verano
En julio-agosto, un olivar adulto puede necesitar aproximadamente:
- Intensivo: 4–7 mm/día → 40–70 m³/ha/día
- Superintensivo: 5–8 mm/día → 50–80 m³/ha/día
No significa que haya que regar necesariamente todos los días: la dosis se puede acumular y aplicar según la capacidad del suelo y el sistema de riego.
Sensores Plantae en el control del riego en el centro y sur de España, Portugal e Italia
Los sensores van distribuidos cerca del olivo y a distintas profundidades para controlar en su totalidad el bulbo húmedo.
Los sensores nos dan información de:
- La humedad del subsuelo.
- La temperatura del subsuelo.
- Conductividad y por tanto control de la acumulación de sales.
- Temperatura ambiente.
- Humedad relativa.
- Pluviometría.
- La velocidad y la dirección del viento.
Optimización del riego
En las regiones del centro y sur de España, Portugal e Italia, la demanda atmosférica durante primavera y verano puede ser muy elevada. Un sensor de humedad permite conocer la evolución real del agua disponible en el suelo y ajustar el riego a las condiciones de cada parcela, evitando tanto:
- Déficit hídrico, que puede reducir crecimiento, cuajado y producción.
- Exceso de riego, que supone consumo innecesario, pérdidas por percolación y posibles problemas de aireación radicular.
- Evapotranspiración, pérdida de humedad de una superficie por evaporación directa junto con la pérdida de agua por transpiración de la vegetación.
Dos parcelas con la misma Evapotranspiración pueden necesitar cantidades diferentes debido a:
- Textura y profundidad del suelo.
- Capacidad de almacenamiento de agua.
- Pedregosidad.
- Pendiente.
- Profundidad efectiva de las raíces.
- Uniformidad del sistema de goteo.
Los sensores Plantae permiten convertir el programa de riego teórico en una gestión basada en la respuesta real del suelo.
Especialmente importante instalar sensores en superintensivo
En un superintensivo hay muchos árboles por hectárea y una elevada demanda conjunta de agua. Pequeños errores en la programación pueden representar decenas de m³/ha de agua desperdiciada.
Además, el volumen de suelo explorado por cada árbol puede ser relativamente limitado, por lo que resulta interesante controlar diferentes profundidades y comprobar que el bulbo húmedo se mantiene donde se encuentra la mayor parte de las raíces activas.
El valor de instalar sensores a distintas profundidades
Una configuración bien planteada puede permitir distinguir:
- Superficie → ¿se está humedeciendo el suelo?
- Zona radicular → ¿hay agua disponible para el árbol?
- Profundidad inferior → ¿estamos regando por debajo de la zona útil?
Esto último es particularmente interesante. Si después de cada riego aumenta mucho la humedad a profundidad, puede ser una señal de que estamos aplicando más agua de la que el suelo puede retener en la zona radicular.
En estas zonas, el retorno potencial puede ser importante
El ahorro económico dependerá del coste del agua, energía de bombeo, profundidad del pozo, tarifa eléctrica, etc. Y no conviene asumir que un sensor siempre permitirá ahorrar un porcentaje determinado: el objetivo debe ser aplicar el agua necesaria para alcanzar el objetivo productivo, no simplemente reducir el riego.
«El suelo está entrando en el nivel de humedad en el que conviene iniciar el riego y necesitamos reponer aproximadamente X cantidad para recuperar el nivel objetivo.»
Ese control es especialmente interesante en Andalucía, Alentejo, centro de Portugal, Extremadura, Castilla-La Mancha, Sicilia, Puglia y otras zonas mediterráneas, donde el agua puede ser uno de los principales factores limitantes de la producción.
«No se trata de regar menos; se trata de saber cuándo, cuánto y dónde regar para utilizar cada metro cúbico de agua de la forma más eficiente posible.»
| Explotación | Riego de referencia | 5 % de optimización* | 10 % de optimización* |
|---|
| 100 ha | 400.000 m³/año | 20.000 m³ | 40.000 m³ |
| 500 ha | 2.000.000 m³/año | 100.000 m³ | 200.000 m³ |
| 1.000 ha | 4.000.000 m³/año | 200.000 m³ | 400.000 m³ |


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